lunes, 13 de septiembre de 2010

Martyrium . Absolut retarded

He de indicar, que con mi maldita suerte pocas ganas me quedan para escribir en el blog. Con mi suerte, la maldita y mas terrible palabra jamas pronunciada, euribor, me conduce al hambre y la miseria de cabeza. Y así, mi sueldo baja, los precios suben y el maldito euribor por supuesto tambien sube.

Ya no soy sacristán, pero no puedo dejar de pasar por alto mi encuentro con el sacristán titular, ni tampoco mi despedida, que iré plasmando, según mi depresivo estado de salud y mi ruinosa economía me permita.

Y así, he aprendido algunas cosas de mi etapa como sacristán. Entre ellas, que la virgen la palmo durmiendo y por ello se celebran solemnes actos, de la dormicion , donde la virgen se queda dormida en una cama, y del transito, en la cual, la virgen esta en la cama ya muerta esperando la gloriosa resurrección.

También he aprendido, a mediados de Agosto, que la techumbre de la iglesia esta hecha un queso de gruñere. Al salir de casa aquella tarde, vi nublarse el sol, y cuando me faltaba un trecho para llegar a la iglesia una inoportuna tormenta eléctrica me dejo literalmente empapado de arriba abajo. Para colmo de mi mala suerte, numerosas goteras, a veces con chorros intensos, salían del agujereado techo, e iban a parar directamente a los bancos o al suelo de algún lateral. Además de mojado, con la fregona y los cubos recogiendo agua, lo que me faltaba.

Pasados los gloriosos actos de la Asunción al cielo de la Virgen Maria, una aburrida tarde que estaba solo, apareció por la iglesia un individuo curioso. De metro y medio de estatura, gafas de culo de vaso, enorme barriga cervecera, con un extraño mover de un brazo que cruzá al andar como si fuera un legionario, ataviado con un bañador a rayas rojas y una camisa verde chillona con un aparatoso vendaje en el otro brazo. Es el sacristán titular, Antoñito G.

Tras una breve presentación, me dice que viene de rezar a San Cristóbal, que le ha salvado la vida. Como si fuera lo mas natural del mundo, que una fracción de segundo antes de ser atropellado vió como una sombra agarraba el coche por detrás y lo frenaba. Era San Cristóbal, patrón de los automovilistas, que debido a la gran velocidad que llevaba el coche no lo pudo frenar del todo, lo que hizo que le golpeara por un lado y se cayera al suelo. Por eso, en el momento en que pudo andar, todas las tardes acude a una iglesia a “rezarle un padrenuestro a San Cristóbal”.

De Antoñito, me dijo el cura que “tenia un retraso”, algo que no es cierto, deja atrás a la Renfe y a Iberia con creces Tras pasar a la sacristía, comienzo a observar que su único tema de conversación son los temas religiosos, pero en especial las vidas de santos martirizados, pero con una especial vena sadomasoquista. Su conversación, reiterada y siempre convergente al mismo tema, son las distintas formas de martirio de aquellos que murieron por la fe cristiana. Así, en la sacristía hay una talla pequeña de un San Sebastián atado a un árbol y con varias flechas. Después de decirme que murió asaeteado, observo como imita a sus verdugos y, haciendo ademán de usar un arco y una flecha, simultáneamente dice zzzassssss, al hombro, zzzzummpp al muslo, a la vez que relata su martirio, y que las flechas hay que lanzarlas a donde no lo mate directamente, “para que sufra alabando a Dios”. Y de esa manera, su tema de conversación monográfico es bastante escabroso, Santa Catalina, amarrada a una rueda, que, con cuchillos le corta la carne, imitando con sus sonidos cada pasada de la rueda. Raaasssss tras, los trozos de carne de la Santa caian junto con borbotones de sangre, mientras ofrece sus sufrimientos al señor….Santa Lucia, a la que arrancaron los ojos y se los pusieron en una bandeja, a los que siguen una larga retahíla de mártires, narrando decapitaciones, empalamientos, ahorcamientos, etc y todo con profusión de detalles y gestos.

A mi pregunta de que santo es el que se encuentra en un lateral de la iglesia con un hacha clavada, de manera automática me dice: ¡San Pedro Mártir!, lo mataron de dos hachazos en la cabeza, con el primero, se metió los dedos llenos de sangre en la herida y escribió en el suelo “creo” para reafirmar su fe, y en el segundo lo remataron. Su verdugo se convirtió y se arrepintió después de haberselo cargado.

Me dice que se sabe de memoria el “Martyrium”, que es un relato de todos los santos martires de la iglesia y la “Causa general”, de los martires de la guerra civil.

Observo, con horror, cuando vienen a encargar una misa de difuntos que no sabe leer ni escribir, y, con mucho esfuerzo y mucha lentitud, con letra irregular pone en un papel algo asi como:

“ mi za difunto finado ose Manue er domin go cinc o de las ocho tarde cei euro”

Y a mi pregunta sobre quien le ha enseñado tanto sobre las vidas de santos, me dice que de chico las catequistas le relataron los martirios y los milagros de todos ellos, menuda comedura de coco.

Sin embargo, lo mas curioso se produce cuando me dice que en china hay un chino que viste y trabaja como los chinos, pero que es cardenal y “solo el papa lo sabe”. En china, las misas se hacen en una mesa camilla y en voz baja para que los chinos de al lado no se enteren, y en vez de comulgar con hostias lo hacen con “pan bimbo chino” porque alli hostias no se fabrican, dejándome con la boca abierta. “Si te pillan, es el martirio, me dice”.

Esa misma tarde, se sacó una ampolla pequeña con un extraño liquido, y se lo echa por la venda y la pierna, dejándosela bastante pringosa. Me indica que se lo han dado las monjas, que es “aceite de Santa Angela”, muy milagrosa, de una lámpara que “arde en su tumba” y que con ese aceite podria ir a correr a las olimpiadas porque es milagroso.

Obsesionado, quizas por ver en mi un sustituto, apareció todas las tardes tras su preceptiva visita al San Critobal de otra parroquia cercana, quizas por miedo a perder su trabajo, a pesar de que le indicaba reiteradamente que solo estaba sustituyendolo hasta que se recuperara.

Otra tarde, en la animada tertulia en la sacristia, cuando hablaba de San Lorenzo, que quemaron en una parrilla, le pregunté si le gustaría morir mártir, y con una extraña sonrisa me dijo que su aspiración era morir crucificado, como Cristo, dándome detalles de cómo había de ser su muerte, sin ser azotado para “durar mas”, si acaso con una coronita de espinas en la cabeza y dado que los verdugos en un gesto de piedad te rompen las piernas y mueres en pocos minutos, que el se negaría a eso, deseaba sufrir en la cruz y estar vivo al menos una semana para “mayor gloria de Dios”, y que su cuerpo debía ser abandonado y comido por alimañas. Además, me dice que tiene elegido su nombre, San Antonio G. “sacristán y mártir” y las esculturas para darle culto “deben tener la palma del martirio y los estigmas de la cruz". A mi indicación de que “ya no se crucifica a nadie” protesta diciendo que hay muchos países ateos donde te conceden el privilegio de escoger la forma de la muerte, y que el escogería “ser crucificado”

Cuando por fin se marchaba de la iglesia, en plan muy serio me dice que de noche la Virgen se pone a hablar con el Cristo, y que tiene lugar la “sacra conversación” y que de noche ha pasado por la iglesia y “ve luz dentro porque estan charlando sobre los males del mundo”.

De lo poco que he podido saber sobre este singular personaje es que es hijo de madre soltera, y las malas lenguas hablan de la paternidad de un sacerdote que, haciendo el papel de protector, lo introdujo en el seno de la iglesia.

Las ocho tardes dichosas que tuve que aguantarlo salí de la iglesia con dolor de cabeza y sabiendo bastante sobre torturas refinadas.

Como siempre, mi suerte hace que me tope con esta gente….






2 comentarios:

Turuleta dijo...

Se me ha puesto el cuerpo del revés...dios qué ascazo...
Menos mal que ya has acabado de estar ahí...necesitas un lugar más sano en el que estar..que ya bastante tienes tú...

carlos de la parra dijo...

Ve claramente cuantos estragos mentales puede causar un culto de gentes que imponen ideologías ya que así aumentan sus ingresos.
Y siempre encuentran un crédulo.
¿De donde sacan la idea de que un Dios todopoderoso necesite asistencia de humanos para tramitar sus asuntos de índole divina? Me parece que hay que ser amputado cerebral para creer tal cuento.
Y ya ni digo nada acerca de aceptar que además todas éstas personas se uniformen y tengan deberes de recaudación de fondos masivos.