miércoles, 12 de noviembre de 2008

In memoriam. El pollito (I)



Hoy ha sido un mal día. Una tarde triste, fría y melancólica, en la que al ponerse el sol salí a la calle,
apoyando mi cabeza en el hombro de la luna,
y le hablé de esa amante inoportuna
que se llama soledad,
como diría el Sabina.
Caminaba triste y melancólico por la zona comercial, iluminada y plagada de rostros felices, gente acompañada, charlando y de compras (cuanta envidia sentí) , cuando entre la multitud divisé por atrás una figura y una forma de andar inconfundible. No había duda alguna, era S. un amigo de la infancia con el que recorrí todos los cursos desde primaria hasta COU. Además, éramos vecinos hasta que hace años se mudó a otro barrio bastante alejado. Me daba miedo que S. me rechazara, pues consideraba que le infundia mala suerte si se encontraba conmigo en época de exámenes, porque los suspendía sin remedio. La última vez que nos vimos, su mujer sufrió un accidente doméstico dos dias despues de ese encuentro que, también de forma inexorable me lo achacaba a mi, aunque eso es otra historia que contaré si se presenta ocasión.
-Holaaa, le dije, acercándome por detrás.
-Holaaaa, gafe, guarra, mongui, toco madera, me dijo mientras llevaba sus dedos índice y meñique a la cabeza. Se apartó con miedo de mi, y por supuesto no me estrecho la mano, aunque sí se interesó por mi situación, mientras me decía que tenia algo de prisa, para zafarse de mi indeseable compañía.
-Ah, ¿sabes quien se ha muerto? Me dijo, cuando ya se marchaba, huyendo de mi mal fario
-¿Quién?
-El pollito, me lo dijo el Paulino que vivía muy cerca y se lo encontraba de cuando en cuando.
-No es posible, le dije yo, mientras un escalofrío , mezcla de pena y de sorpresa me recorría entero. ¿Pero como ha sido?, le pregunté, y me comentó brevemente algunos detalles de su muerte, antes de huir de mi, con un “tengo prisa” y desaparecer entre la multitud, buscando algún trozo de madera que tocar, y con miedo por lo que le pudiera pasar por haberse encontrado conmigo.
Esta noticia hizo que me sintiera mal, y durante el resto de mi solitario paseo, mis neuronas hicieron un recorrido por mi infancia y juventud pensando en el pollito, muchos recuerdos vinieron a la memoria y deseo plasmarlos aquí, en homenaje a mi querido y admirado pollito, gafe genuino como yo.
Pollito, recuerdo que teníamos 9 años cuando, en aquel inicio de curso nos vimos por primera vez. Siempre vestido con tu jersey amarillo, que nunca te quitabas (el color de los gafes) gordito y devorador de bocatas de salchichón, a los pocos días te pusieron el mote más adecuado: Pollito te bautizaron y con pollito te quedaste hasta tu muerte. Como un terrible presagio, Don Fernando, el cabeza plana, nos colocó a los dos en el mismo pupitre, y desde ese momento, nuestra clase comenzó a ser mencionada como paradigma de la mala suerte por todo el colegio.
¿Te acuerdas, pollito del día de la tormenta, que la única gotera que surgió en la clase del techo iba a parar directamente sobre nuestro pupitre? ¿ y del día en que se coló un murciélago en la clase y se vino directamente a nosotros?.¿y cuando nos pusieron una película y salio ardiendo la cinta? Recuerdo también cuando enriquito se colgó del fluorescente y dando un salto cayó sobre nosotros, que salimos ilesos mientras que él tuvo que ir al botiquín llorando, con el labio partido y con un brazo echado abajo. Nuestra amistad se fraguó en aquella época, y poco a poco todos los demás reconocieron nuestra condición de gafe. El pollito y el muerto (ese era mi apodo) pasamos a ser conocidos como la parejita feliz. Un suceso rompió nuestra amistad casi a final de curso, cuando con una gomilla construiste un improvisado tirachinas con el que acertaste de pleno en la calva del mediometro, y luego ocultaste el cuerpo del delito en mi pupitre, lo cual me costó un bofetón y un castigo por algo que hiciste tu. Eso si, la venganza vino después cuando te quité tu cuaderno y lo eche en el buzon. Recuerdo que tuvieron que llamar a correos para recuperar tus deberes….y otro castigo con su inseparable tortazo cayo sobre mi.
A partir de entonces, nos llevamos tan mal que nos cambiaron de sitio en la clase, aunque los dos cursos siguiente seguimos compartiendo aula y repartiendo mala suerte a diestro y siniestro.
Y te juro, pollito tal y como te repeti hasta la saciedad que en esa fatidica clase de gimnasia me dio un calambre justo cuando saltaste a piola, fue por eso que me moví y por lo que te caiste y te rompiste el brazo, te aseguro que no fue una venganza por mas que tu creas que fue intencionado. Mis padres me obligaron a llevarte aquel bizcocho casero en plan de desagravio, incluso me amenazaron con castigarme si no te lo entregaba yo. Fue cuando conoci a tu padre, que le decia al mio algo asi como “que difícil es educar a un hijo” y es que, pollito, con tu mala fortuna te quedaste sin madre nada mas nacer, pues murió de parto, y como hijo único no tuviste una infancia agraciada. Eso si, recuerdo que el bizcocho que te “regalé” te gusto tanto que cogiste una indigestión al zampartelo casi entero y de un solo bocado, pues siempre fuiste amante de la comida en abundancia.
Pasaron los años,nos cambiaron de clase y solo nos encontrábamos en el recreo. Los niños nos huian, teniamos fama de gafes en nuestras clases y asi, entre alguna enfermedades, caidas, mordedura de insecto o reptil, malas notas, todos los demas niños fijaban su vista en nosotros. Incluso cuando al director lo atropello un ciclista y la noticia corrió por el colegio, todos nos miraban de forma rara y se metian con nosotros cantandonos, en un coro improvisado, aquello de "gaaafe gaaafe gaaafe".
Pasaron los años del colegio, y en la universidad tu escogiste las letras y yo las ciencias, cada uno optamos por caminos diferentes pero con la mala suerte como factor comun que nos unía.
Estoy triste. Mañana intentare contar nuestros últimos encuentros.

6 comentarios:

Merilley dijo...

Algo me hace pensar que lo tuyo es contagioso :(

http://merilley.blogspot.com/2008/11/un-dia-gafado.html

SANDRA dijo...

INTERESANTE BLOG , ACA ME PASO A DEAJRTES MIS SALUDOS DESDE LA DISTANCIA TE ACOMPAÑO EXITOS.
espero
tu visita

irene dijo...

No te creas, que vengo con un poquito de miedo, vaya nombrecito que le has puesto al blog. No creo que sea para tanto, dime de lo que presumes y te diré de lo que adoleces.
Aunque después de leerlo, no sé yo si el pollito y tú no sois gafes, bueno, el pollito ya, seguro que no.
Aunque seas gafe, es igual, es precioso eso que has escrito "apoyando mi cabeza en el hombro de la luna...", que diría Sabina, no sé en qué canción, no lo recuerdo, será porque falta la música, Sabina me encanta.
Un beso, gafe.

irene dijo...

Acabo de oír la canción, es muy bonita, gracias por la letra.
Un abrazo.

rata perezosa dijo...

Esgraciao, lamento lo de pollito.
Un saludo!

Natacha dijo...

Hola, vine a dejarte un saludo. Vendré más despacio a leerte, de momento me gustó lo que vi...
Un besito
Natacha.